Bienvenidos al front-end

The Architect
De la wikipedia extraemos la siguiente definición de front-end:

“El front-end es la parte del software que interactúa con el o los usuarios y el back-end es la parte que procesa la entrada desde el front-end.[…] La idea general es que el front-end sea el responsable de recolectar los datos de entrada del usuario, que pueden ser de muchas y variadas formas, y procesarlas de una manera conforme a la especificación que el back-end pueda usar”.

Se preguntarán, ¿qué tiene que ver una abstracción ampliamente conocida del diseño de software con un blog de arquitectura de soluciones, más allá de lo claramente evidente?

Pues de una simple analogía: que el arquitecto de soluciones de software suele ser el front-end técnico entre lo que el cliente desea y lo que el equipo de trabajo y la tecnología permiten realizar. En otras palabras, se convierte en la interfaz que traduce los deseos del cliente en especificaciones técnicas que su equipo de trabajo puede llevar a cabo con facilidad y efectividad, y retornar el resultado de dicho proceso nuevamente al cliente.

Como todo front-end, ofrece una serie de prestaciones que le hacen atractivo: conocimiento, oratoria, dialéctica, mística profesional, entre muchas que se pudieran citar. La mayoría de las veces simplemente nos quedamos en la función técnica del rol (ya que también es la que suele disfrutarse más) pero no por ello se pierden las otras. Pero lo importante en la arquitectura de software, es que el front-end que presentemos a los clientes y nuestra habilidad de transformar sus requerimientos en diseños que nuestros equipos puedan emplear efectivamente cambie acorde a los tiempos y las necesidades. Por ejemplo: un sistema operativo ofrece la mayoría de las veces más de un tipo de UI, ya sea gráfico, de consola o híbridos. Con cada necesidad,  y muchas veces gustos, se cambia el front-end aunque el back-end siga siendo el mismo.

Todo front-end, sin importar que tan perfecto y ergonómico esté diseñado, encontrará un individuo (o grupos de individuos) que no sabrán encontrar la forma de interactuar con él, por más que el mismo front-end se adapte. Este tipo de gorilas escudan su inaptitud a través de lo que al final llamaríamos política. Muchas veces se perderán proyectos increíbles y satisfactorios por las políticas internas de la corporación que formarán los obstáculos que a veces, contrario a lo que parezca, terminará con el alivio de la cancelación del proyecto. Pero un arquitecto no se decepciona de la política, sino que aprende de ella y de los restos que quedan del proyecto.

Ciertamente el arquitecto no es el único front-end que tiene una organización para con sus clientes, así como el equipo de desarrollo no es el único back-end. Existen otros actores que estoy seguro tienen en sus propios representantes, con sus respectivos blogs, y que serán muy interesantes de leer, pero en lo que a su servidor compete, este tratará de mis aventuras en el mundo de la arquitectura y una que otra cosa que creo les pueda gustar.

Espero les guste esta introducción y los futuros posts.

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